
Hajime Moriyasu presentó la lista de 26 con lágrimas, mezclando ambición y dolor por ausencias: Japón no solo sueña con el Mundial de 2050, quiere acortar plazos. Tras batir a Brasil e Inglaterra, la selección llega a México convencida de pelear más allá de los octavos; la mezcla de veteranos como Yuto Nagatomo y jóvenes de élite europea sitúa a los samuráis azules entre los aspirantes reales.
Japón llega al Mundial: ambición urgente tras la lista de Moriyasu
Hajime Moriyasu anunció a los 26 con emoción visible, una imagen que revela tanto la carga humana del proceso como la determinación técnica del entrenador. La federación mantiene un plan a largo plazo —el ambicioso objetivo de ganar el Mundial en 2050—, pero el seleccionador no se resigna a esperar. Los recientes triunfos ante Brasil y en Wembley frente a Inglaterra colocan a Japón en un escalón superior y alimentan la sensación de que 2026 puede ser un punto de inflexión.
Resultados que cambian percepciones: Brasil e Inglaterra
Vencer 3-2 a Brasil en 2025 y después romper la imbatibilidad de Inglaterra en Wembley son resultados que no se olvidan. Esos partidos no solo elevaron la confianza del equipo; demostraron que Japón puede competir y vencer a selecciones con profunda tradición futbolística. Para el análisis táctico, esos triunfos reflejan una cohesion defensiva nueva y una mayor capacidad para acelerar el juego a campo abierto.
Plantilla: equilibrio entre experiencia y talento europeo
La convocatoria mezcla veteranos de peso —Yuto Nagatomo, Wataru Endo, Ritsu Doan— con jugadores consolidados en ligas top: Kaoru Mitoma y otros que brillan en la Premier League, la Bundesliga y LaLiga. Esa presencia en clubes de primer nivel aporta rigor físico, adaptabilidad y conocimiento táctico que favorecen la competitividad en fases finales.
Qué aporta cada bloque
La veteranía da temple en partidos decisivos; los futbolistas de élite europea aportan ritmo y experiencia en rivalidades de alto nivel. Moriyasu ha trabajado para que cada pieza rinda al servicio del colectivo, articulando una selección capaz de variar el plan de juego sin perder identidad.
Moriyasu: el director que aprendió en la adversidad
Moriyasu asumió el mando en 2018 y trae una lectura madurada del equipo. Sus experiencias en el fútbol de clubes, incluido el Mundial de Clubes con Sanfrecce Hiroshima y el cruce con River Plate, enriquecieron su visión sobre la intensidad y la cultura futbolística internacional. Como técnico de Japón, ya suma dos Mundiales y busca convertir la acumulación de aprendizaje en resultados palpables.
Doha 1993: la sombra que forjó ambición
La llamada "Agonía de Doha" de 1993 marcó al fútbol japonés. Moriyasu vivió ese instante como jugador y lo ha convertido en memoria formativa en lugar de venganza. Esa experiencia explica parte de la mentalidad colectiva: convertir frustraciones históricas en combustible para no repetir errores.
¿Qué significa esto para el torneo?
La combinación de moral elevada, plantilla experimentada y triunfos ante selecciones élite sugiere que Japón no acudirá al Mundial a "pasar el rato". La selección aspira a romper el techo de los octavos de final, un reto concreto y medible que depende de consistencia en fases eliminatorias y manejo de partidos cerrados.
Riesgos y condicionantes
El calendario, la adaptación a climas y el azar de los emparejamientos seguirán pesando. Además, decisiones de Moriyasu sobre rotaciones y cómo gestionar la presión de favoritos determinarán si Japón puede transformar ambición en logros reales.
Conclusión: de plan 2050 a expectativa inmediata
La federación mantiene una hoja de ruta a largo plazo, pero el pulso competitivo que ha mostrado Japón eleva las expectativas para el Mundial que arranca ahora. Moriyasu y sus jugadores llegan con credenciales crecientes; la verdadera medida será traducir esa confianza en resultados en el campo cuando las eliminatorias apreten.
Abc



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