
LaLiga sitúa el Villarreal–Celta el domingo 26 de abril a las 21:00, dejando a los vigueses solo cuatro días antes de una posible ida de semifinales de la Europa League el jueves 30 ante el Friburgo. El club se queja de trato desigual frente a rivales como el Betis; LaLiga rechazó sus solicitudes de cambio pese a precedentes de alteraciones en el calendario. La jornada 33 se jugará antes que la 32 y el Celta visitará el Camp Nou el miércoles 22 a las 21:30.
LaLiga programa un calendario que deja al Celta en desventaja frente a Europa League
LaLiga ha fijado Villarreal–Celta el domingo 26 de abril a las 21:00, lo que, en caso de que el Celta elimine al Friburgo, obligaría a los vigueses a disputar la ida de semifinales de la Europa League apenas cuatro días después. Otros clubes españoles con compromisos europeos han recibido franjas horarias con más margen de recuperación. La situación ha desatado quejas públicas del entrenador Claudio Giráldez y plantea dudas sobre la coherencia del calendario.
Fechas clave y conflicto de calendario
La potencial ida de semifinales contra el Friburgo está prevista para el jueves 30 de abril. Entre medias, LaLiga ha establecido el Villarreal–Celta el domingo 26 a las 21:00. El Betis, posible rival, juega su partido liguero contra el Real Madrid el viernes 24, con dos días más de descanso que el Celta en esa hipotética situación.
LaLiga también ha programado la jornada 33 para disputarse antes que la 32, generando una secuencia extraña que complica la planificación deportiva. Además, el Celta visitará el Camp Nou el miércoles 22 de abril a las 21:30, lo que añade otra cita exigente en un calendario apretado.
Reacción del Celta y del cuerpo técnico
Claudio Giráldez fue contundente sobre la falta de concesiones: «Lo hemos pedido por activa y por pasiva, pero no nos lo han concedido». El entrenador explicó las dificultades logísticas y deportivas: viajes, sesiones de entrenamiento reducidas y la limitación para preparar tácticamente un rival que se conoce poco cuando solo existe una sesión en campo antes del desplazamiento.
La percepción en Vigo es que LaLiga no ha mostrado la misma flexibilidad que sí mostró en otras ocasiones, cuando adelantó horarios para favorecer la preparación antes de citas europeas.
Por qué esto importa: impacto deportivo y de competencia
Disponer de cuatro días entre un partido liguero fuera y una semifinal europea no es lo mismo que tener seis o siete. El cansancio, la preparación táctica y la recuperación física influyen directamente en el rendimiento en eliminatorias cortas, donde los márgenes son mínimos.
La decisión de LaLiga afecta la percepción de equidad entre clubes que compiten simultáneamente en torneos europeos. Si la planificación favorece a algunos y no a otros, se abre una discusión legítima sobre el trato institucional hacia una entidad que, además, está sosteniendo una brillante temporada continental.
Posibles alternativas y qué puede esperar el Celta
LaLiga siempre tiene la opción de modificar horarios —ya lo hizo previamente para otros encuentros— y podría adelantar el Villarreal–Celta al sábado si el Friburgo cae en cuartos. Sin embargo, la negativa actual deja en manos de la organización la responsabilidad de rectificar.
Desde el punto de vista deportivo, el Celta tendrá que optimizar recuperación y logística: gestión de cargas, viajes más eficientes y priorizar sesiones tácticas esenciales para minimizar el efecto del calendario.
Conclusión: una prueba más para la gestión del calendario
La programación revela una falta de sensibilidad competitiva hacia un club que representa a España en Europa. No es solo un problema de logística: es una decisión que puede influir en el rendimiento y en la imagen de imparcialidad de LaLiga. Si el Celta alcanza las semifinales, la ligazón entre calendario y fair play deportivo volverá al primer plano y obligará a la competición a explicar por qué algunas concesiones sí se conceden y otras no.
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