
Mikel Oyarzabal volvió a ser decisivo: su doblete en la victoria por 3-0 ante Serbia le acerca a la élite goleadora de la selección (24 tantos) y refuerza su candidatura como referencia ofensiva de España rumbo al Mundial. Más allá de los números, su lectura táctica, asociación y trabajo sin balón ofrecen a Luis de la Fuente una opción fiable para ocupar el nueve titular.
Oyarzabal se afirma como candidato al '9' del Mundial
Mikel Oyarzabal aprovechó el encuentro contra Serbia para enviar un mensaje claro: no es solo un complemento, es una alternativa real como delantero centro. El doblete en el 3-0 no solo ha elevado su cuenta goleadora a 24, sino que ha mostrado atributos que encajan con el estilo de La Roja: movimiento entre líneas, asociación y sacrificio defensivo.
Doblete ante Serbia y cifras históricas
El impacto inmediato fue tangible: goles en momentos relevantes y participación en el control del partido. Alcanzar 24 tantos le sitúa entre los máximos goleadores de la historia de España y a solo dos de Emilio Butragueño, que figura con 26. Ese avance estadístico no es casualidad; confirma una continuidad clínica que España necesitaba en el frente ofensivo.
Qué aporta sobre el campo
Oyarzabal ofrece más que finalización. Su capacidad para interpretar espacios, combinar con mediapuntas como Pedri o Baena y entender desmarques de perfiles rápidos —Lamine entre ellos— le convierte en una pieza versátil. No es un nueve clásico de referencia física, pero sí un delantero que puede hacer de nexo entre la circulación y la llegada al área, descargando la presión sobre creadores y permitiendo variantes tácticas.
Cómo encaja en el proyecto de Luis de la Fuente
Para el seleccionador, la prioridad es coherencia con la identidad de posesión y presión alta. Oyarzabal encaja en ese marco por su disposición a sumar sin balón y por la conexión con el medio campo. Su rendimiento complica la decisión: ofrece una solución ya ensayada que permite mantener el control sin renunciar al gol. Esa combinación será difícil de obviar en la definición del once que abra el Mundial.
Impacto táctico y alternativas
La presencia de Oyarzabal abre posibilidades: España puede jugar con un falso nueve con llegada desde segunda línea, alternar con puntas más físicos o rotar sin perder fluidez. Su candidatura obliga a plantear partidos donde la referencia no sea solo la potencia, sino la lectura colectiva. Esto beneficia a jugadores creativos que necesitan espacios generados por movimientos inteligentes.
Qué significa esto de cara al torneo
A nivel práctico, Oyarzabal aporta una garantía de rendimiento en partidos determinantes. Su racha reciente reduce la incertidumbre en la delantera y ofrece un perfil que puede ser decisivo en fases eliminatorias donde la combinación y la precisión valen tanto como la pegada pura. La competencia por el puesto seguirá, pero su momentum lo coloca en ventaja.
Conclusión
La actuación frente a Serbia no fue una casualidad: fue una confirmación del mejor momento de Oyarzabal con La Roja. Sus goles y su juego táctico le convierten en una alternativa seria al nueve tradicional para el Mundial. Ahora la pregunta útil no es si puede rendir, sino cómo Luis de la Fuente optimiza su inclusión para maximizar la eficacia ofensiva del equipo.
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