
Sergio García, exdelantero del RCD Espanyol y actual seleccionador español Sub-17, rememora en el estreno del podcast «Quan la pilota calla» su salida del club tras el 18 de mayo de 2019 —el día que el Espanyol certificó Europa League— y explica cómo ese ADN perico guía hoy su paso a los banquillos.
Sergio García vuelve a hablar de su adiós al Espanyol y su salto a los banquillos
Sergio García, figura histórica del RCD Espanyol, protagonizó el estreno del podcast «Quan la pilota calla» para repasar su última etapa como jugador y su actual rol como seleccionador Sub-17. Su última aparición en el RCDE Stadium fue el 18 de mayo de 2019, en la victoria 2-0 contra la Real Sociedad que selló la clasificación a la Europa League; fue, además, su despedida como perico.
La despedida que no fue: emoción y cierta melancolía
Sergio admite que le habría gustado un adiós más explícito, con reconocimiento en el campo y la oportunidad de despedirse de la afición. A pesar de ese sabor agridulce, insiste en que la conexión con la grada sigue intacta: años después mantiene un vínculo emocional con el club y sus seguidores. Esa honestidad evita el sentimentalismo barato y subraya la importancia de los cierres de ciclo en la carrera de un jugador.
El ADN del Espanyol: mentalidad competitiva
Para García, el Espanyol siempre tuvo una mentalidad clara: creer que se podía ganar o, al menos, no perder. Define esa actitud como el ADN del club durante su etapa blanquiazul. Esa lectura no es solo nostálgica; es una interpretación útil para entender por qué el Espanyol suele pelear con intensidad en partidos clave y por qué la identidad del equipo pesa tanto en decisiones deportivas y psicológicas.
De Bon Pastor al talento pulido: formación en la calle
El relato sobre sus orígenes en el barrio del Bon Pastor ilustra su formación: horas de fútbol callejero y el método autodidacta para mejorar la zurda, pegando al balón contra la pared. Este origen explica rasgos técnicos y competitivos que luego le sirvieron en el fútbol profesional y que ahora influyen en su enfoque como entrenador de jóvenes: valorar la técnica trabajada desde abajo y la mentalidad de calle.
La transición a entrenador: cómo nació la vocación
García reconoce que la idea de entrenar no fue inmediata, pero se gestó durante los últimos años como jugador, observando charlas y procesos desde dentro. Su experiencia como delantero y su lectura táctica aportan una base práctica a su nuevo rol en la Selección Sub-17. Esa transición es coherente: muchos exdelanteros aportan sensibilidad ofensiva, pero García promete una visión más amplia, mirando también el carácter colectivo.
Qué significa para el Espanyol y para su carrera
Que un nombre vinculado al último gran ciclo reciente del club mantenga esa relación pública beneficia la memoria colectiva del Espanyol. Para García, consolidarse como formador en la selección juvenil añade prestigio y credibilidad a su currículum —no es un salto romántico, es una progresión lógica—. Para el club, su testimonio refuerza la narrativa de identidad y memoria que cautiva a la afición.
Perspectivas y significado deportivo
Análisis: la mezcla de sentimiento, ADN competitivo y formación práctica define a Sergio como un técnico con sensibilidad perica y método de formación. Eso puede traducirse en un estilo claro para las selecciones juveniles: exigencia táctica, énfasis en la técnica y promoción de jugadores con mentalidad combativa. No es una predicción rígida, sino una lectura de cómo su trayectoria informa su trabajo actual.
Conclusión
Sergio García evita lamentos estériles y convierte su despedida del RCDE Stadium en un relato útil: el cierre reafirma su vínculo con el Espanyol y su salto a la dirección técnica confirma una evolución natural. Para el aficionado y para la cantera, su voz suma autoridad y continuidad a la narrativa del club y del fútbol formativo español.
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