
Takefusa Kubo no reapareció ante el Levante pese a estar en la convocatoria: Matarazzo optó por reservarle y retrasar su vuelta una semana, dejando como última prueba el duelo ante el Alavés en Anoeta antes de la final de la Copa del Rey en La Cartuja.
Kubo se queda sin minutos ante el Levante y pierde terreno de cara a la final
Matarazzo decidió no introducir a Takefusa Kubo en lo que era su primera convocatoria tras más de dos meses de lesión. El técnico explicó que no consideró el choque el escenario idóneo para sus primeros minutos y prefirió no arriesgar, citando la intensidad final del partido como factor determinante.
Qué ocurrió en el banquillo
El japonés salió a calentar y fue aplaudido por la grada, pero el cuerpo técnico optó por dar entrada a otros jugadores —Brais, Aritz, Marín, Aguirre y Óskarsson— antes que a él. En el banquillo Kubo recibió la explicación de Matarazzo y la interacción terminó con un apretón de manos que dejó clara la decisión y la voluntad de no forzar la recuperación.
Estado físico y calendario
Kubo entrenará al menos una semana más antes de ser considerado listo. Solo tendrá un compromiso de prueba antes de la final: el partido contra el Alavés en Anoeta el próximo sábado. Esa cita será determinante para valorar si llega en condiciones de disputar la final de la Copa del Rey en La Cartuja y, en su caso, si puede aspirar a ser titular.
Qué significa esto para la Real Sociedad y para Kubo
La ausencia de Kubo reduce opciones ofensivas sobre todo en el juego de ruptura y movilidad que aporta. Matarazzo ha priorizado la prudencia física frente a la presión emocional de reintroducir a una de las piezas más aclamadas por la afición, una decisión que refleja gestión de plantilla a largo plazo más que miedo táctico.
Impacto táctico
Sin Kubo, el entrenador confía en soluciones internas y en jugadores ya en ritmo competitivo. Eso puede implicar una alineación más sólida en términos físicos para La Cartuja, pero también una pérdida de chispa en transiciones rápidas que Kubo suele ofrecer. Si llega solo como opción de banquillo, su influencia será limitada y condicionada por el tiempo de juego que se le permita.
Por qué importa
La decisión muestra un criterio médico-técnico claro: priorizar la salud del futbolista antes que la entrega simbólica en un partido concreto. Para Kubo, la semana que viene es una última ventana para convencer al cuerpo técnico; para el equipo, es la oportunidad de consolidar alternativas ofensivas que puedan funcionar sin su presencia plena.
Qué esperar antes de La Cartuja
El duelo en Anoeta contra el Alavés será la última referencia. Si Kubo responde bien al entrenamiento y compite con garantías, quedará en consideración para la final, probablemente como opción desde el banquillo. Si no, Matarazzo ya ha mostrado que no dudará en anteponer la precaución.
Conclusión
La elección de no forzar a Kubo es coherente y profesional: protege al jugador y evita decisiones emotivas que puedan pasar factura en la final. Queda por ver si esa prudencia se paga en forma de menor talento ofensivo sobre el césped o si las alternativas interiores compensan su ausencia. El próximo partido en Anoeta aclarará el panorama.
Mundo Deportivo



