
Pellegrino Matarazzo fue ovacionado en Gipuzkoa tras un triunfo histórico: en la rueda de prensa agradeció a la afición, defendió su decisión de alinear a Unai Marrero y señaló el penalti y la prórroga como los momentos decisivos. Reconoció que es probablemente el mejor día de su carrera y avisó que esto solo es el comienzo de su etapa en Donostia.
Matarazzo, ovación en Gipuzkoa y mensaje claro: “esto es solo el inicio”
Pellegrino Matarazzo entró a la rueda de prensa entre aplausos, consciente de haber levantado la ilusión de la afición de la Real en Gipuzkoa. Con la sonrisa de quien sabe que ha hecho algo grande, destacó el valor del trabajo diario y la convicción colectiva del club. Para él, el triunfo —rematado por un penalti decisivo— confirma un camino “increíble” pero subraya que esto solo marca el comienzo.
El momento emocional: el penalti y la prórroga
Matarazzo describió el penalti como “pura alegría para todos” y señaló la prórroga como la prueba del carácter del equipo. Evaluó el encuentro como imperfecto pero definitorio: el equipo sufrió y supo rehacerse, una cualidad que, dijo, identifica a esta plantilla. Ese control emocional en fases decisivas es la diferencia entre competir y convertir esos partidos en capítulos históricos para la Real.
Decisiones tácticas y de vestuario: confianza en Unai Marrero
La decisión de alinear a Unai Marrero fue uno de los focos de la jornada. Matarazzo rechazó las promesas previas y asumió la responsabilidad de elegir por convicción: “Unai... sea MVP o no... esto va para todos. No había promesa de que jugara, decidí que jugara. Confío en él, me gusta darles confianza.” Ese gesto ilustra un entrenador que prioriza la confianza y la gestión interna por encima de la retórica externa.
Defensa colectiva: “defender con 11” como principio
En lo táctico, Matarazzo insistió en la importancia de evitar contragolpes y mantener la estructura defensiva. “Era importante controlar que no hubiese contraataques. Defender con 11 hombres.” No fue perfecto, reconoció, pero la capacidad de volver al partido mostró músculo competitivo y adaptación en situaciones límite.
Reconocimiento a la afición y vínculo con Donostia
El entrenador mostró agradecimiento explícito a la afición: “Eskerrik asko a toda la afición que nos apoya... ha sido increíble para el equipo.” Subrayó la conexión con Donostia y Gipuzkoa, consciente del impacto emocional que el resultado ha tenido en muchos seguidores, y admitió que, a nivel personal, probablemente sea “el mejor día en lo futbolístico”.
Qué implica esto para la Real y para Matarazzo
Este episodio refuerza la narrativa de un proyecto en ascenso en la Real: consolidación de una identidad táctica, refuerzo de la confianza en jóvenes como Marrero y un técnico que ya entra en la memoria del club. Matarazzo dijo sentirse “muy agradecido de ser entrenador de este club” y valoró su paso a Donostia como acertado, pero dejó claro que quiere más.
Qué puede venir después
El impacto inmediato es positivo: mayor crédito para la plantilla y aumento de expectativas entre la afición. A medio plazo, la exigencia crecerá: mantener el pulso en partidos grandes, gestionar la presión y convertir estos momentos en consistencia competitiva será la medida real del éxito de Matarazzo en la Real. Si la credibilidad se traduce en resultados sostenidos, su etapa en el club podrá consolidarse entre las más recordadas.
Mundo Deportivo



