
Tadej Pogacar se impuso por primera vez en el Tour de Romandía con cuatro victorias de etapa y un último ataque en la subida a Leysin que selló la general, confirmando su estado de forma y su ambición por igualar a los grandes de la historia.
Pogacar domina el Tour de Romandía: victoria general y cuatro triunfos parciales
Tadej Pogacar (UAE) rubricó una actuación autoritaria en la 79ª edición del Tour de Romandía al ganar la clasificación general y sumar cuatro victorias parciales, incluyendo la etapa final entre Lucens y Leysin (178,2 km). El esloveno atacó a menos de un kilómetro de meta en la ascensión final y cruzó la línea en 4:18:52, tres segundos por delante de Florian Lipowitz (Red Bull Bora).
Resumen de la etapa decisiva
La última jornada se resolvió en la parte alta de Leysin, puerto de primera categoría donde Lipowitz intentó una arrancada a tres kilómetros del final tratando de recortar los 35 segundos que le separaban en la general. Su intento no tuvo la convicción necesaria y Pogacar respondió con calma, lanzando el golpe definitivo en la zona más suave de la rampa final. El control del pelotón y la superioridad del líder hicieron el resto.
Clasificación final y podio
Florian Lipowitz fue segundo tanto en la etapa como en la general, mientras que Lenny Martinez (Bahrain Victorious) completó el podio a 2:44 del campeón. Primož Roglič quedó a siete segundos, cerrando un top competitivo. Por detrás destacaron Jefferson Cepeda (Movistar), séptimo, Sergio Higuita (Astana), undécimo, y Carlos Rodríguez (Ineos), mejor español en duodécima posición.
Qué dijo la carrera sobre el estado de Pogacar
La exhibición de Pogacar no es casualidad: su triunfo en Romandía, sumado a Strade Bianche, Milán-San Remo, Tour de Flandes y Lieja-Bastoña-Lieja esta temporada, confirma una versatilidad que abarca clásicas y carreras por etapas. Ganar cuatro etapas y la general en su debut en la ronda suiza refuerza la narrativa de un corredor que busca cubrir todos los terrenos y añadir grandes hitos a su palmarés.
Por qué importa este triunfo
Ganar en Romandía no solo aporta un trofeo más: consolida el tono de Pogacar de cara a objetivos mayores y demuestra que puede imponer su ritmo en llegadas explosivas y en puertos de media montaña. Para rivales como Lipowitz o Roglič, la lectura es clara: Pogacar llega a los objetivos clave de la temporada en un pico de forma que obliga a replantear tácticas.
Dinámica de la carrera y momentos clave
La fuga del día contó con ocho corredores considerados “inofensivos” para la general, con Finn Fischer-Black como mejor situado a 9:23. El grupo de escapados se deshizo al inicio del último puerto y el pelotón de favoritos se encargó de neutralizar cualquier sorpresón. La etapa reina del día anterior ya había dejado la general prácticamente sentenciada, de modo que la última jornada transcurrió con menos tensión del habitual hasta las rampas finales.
Lecciones para los rivales
La solvencia táctica de Pogacar —gestión del esfuerzo, respuestas puntuales a ataques rivales y remate final— establece un listón alto. Los equipos que aspiren a disputarle grandes vueltas y clásicas deberán combinar mayor agresividad colectiva y controlar sus movimientos en los tramos decisivos si quieren desgastarlo o sorprenderle.
Conclusión: rumbo a nuevos retos
Con el Tour de Romandía en su palmarés y una racha de victorias que ya le coloca entre los más laureados de la era reciente, Pogacar suma otro argumento para las comparaciones históricas. Le quedan por conquistar el Tour de Suiza y la Itzulia si quiere completar el repertorio de grandes vueltas semanales; a corto plazo, su forma en Romandía envía una señal clara: será la referencia a batir en las próximas citas del calendario.
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