Conor McGregor vuelve a colocarse en la órbita de la UFC tras aparecer en las oficinas de la promotora y completar su suspensión; todo apunta a que su regreso podría producirse durante la International Fight Week de Las Vegas, con UFC 329 en el T-Mobile Arena el 11 de julio como escenario principal. A los 37 años, McGregor buscaría más que dinero: una redención deportiva que puede reactivar audiencias y la cartelera veraniega.
Conor McGregor cerca de un regreso en UFC 329: qué sabemos
Conor McGregor ha intensificado los rumores de su retorno tras ser visto en las oficinas de la UFC y terminar su suspensión el 20 de marzo. La fecha en el horizonte es el 11 de julio en el T-Mobile Arena, durante la International Fight Week de Las Vegas, un escenario ideal para un regreso de alto perfil.
McGregor no pelea desde 2021, cuando fue derrotado dos veces por Dustin Poirier. Desde entonces ha lidiado con lesiones y aplazamientos —incluido un combate cancelado contra Michael Chandler— y ahora aparece más motivado hacia la competición que hacia la recompensa económica.
Contexto: por qué este regreso importa
El regreso de McGregor no es solo un atractivo mediático: redefine la programación de la UFC. Tener a "The Notorious" encabezando una cartelera en Las Vegas garantiza atención global, ventas de entradas y repercusión mediática que otras estrellas tardan en igualar.
A sus 37 años, la pregunta deportiva principal es si conservará reflejos, ritmo y hambre competitiva tras años de inactividad y lesiones. Si McGregor llega en forma, su sola presencia reordena la lista de rivales y obliga a la UFC a diseñar oponentes de equilibrio entre riesgo y atractivo comercial.
Contrato y obstáculos prácticos
McGregor sigue ligado a la UFC por un contrato que contempla dos peleas pendientes, lo que facilita la logística de su retorno. Sin embargo, quedan por resolver aspectos físicos —puede que necesite campamento completo para recuperar ritmo— y deportivos: elegir un rival que haga credibilidad deportiva sin exponerlo a un riesgo innecesario a la hora de vender el evento.
Rivales posibles y análisis deportivo
Los nombres que circulan con mayor sentido deportivo son Charles Oliveira y Max Holloway.
Charles Oliveira Oliveira, con su reputación de finalizador y su reciente vínculo con el título simbólico BMF, sería una pelea de gran impacto técnico y comercial. En términos estilísticos sería peligroso para McGregor: Oliveira propone grappling sumamente activo y finalizaciones desde múltiples posiciones.
Max Holloway Holloway ofrece un reto diferente: volumen de golpes, resistencia y presión constante. Sería una prueba para los reflejos y la defensa de McGregor a lo largo de rounds.
Nate Díaz y Michael Chandler aparecieron en conversaciones pasadas, pero la logística y agendas actuales hacen esas opciones menos probables ahora. En cualquier caso, la UFC necesitará un oponente que combine atractivo mediático y credibilidad competitiva.
Qué significa para la UFC y Las Vegas
Un regreso de McGregor durante la International Fight Week elevaría el perfil de la noche y de la propia semana de eventos. Para la UFC, es una oportunidad de audiencias masivas y de llenar un hueco comercial que solo McGregor puede ocupar con facilidad.
Para Las Vegas y el T-Mobile Arena, la presencia del irlandés supone un empujón económico y de visibilidad. Es, en resumen, un golpe maestro si las condiciones médicas y contractuales se mantienen favorables.
Qué seguir en las próximas semanas
Confirmación oficial de la pelea y anuncio del rival serán los siguientes pasos que marcarán el calendario. Atención a la confirmación de la fecha por parte de la UFC, el estado físico de McGregor tras su campamento y cualquier indicio de emparejamiento con Oliveira o Holloway.
Si la UFC oficializa a McGregor para UFC 329, el enfoque pasará a su preparación y a la estrategia de emparejamiento: una pelea que equilibre atractivo mediático y competitividad será clave para medir si el "efecto Conor" sigue vigente sobre el octágono.
Abc



