
Ibai Gómez asume el banquillo del Real Zaragoza con un plan ambicioso: implantar un fútbol de autor, recuperar la identidad del club y devolver al equipo al fútbol profesional. Su energía, historial como jugador tardío y experiencia en el fútbol formativo y en el extranjero marcan un debut exigente este domingo contra el Nàstic de Tarragona, el primer examen real de su proyecto.
Ibai Gómez debuta en el Real Zaragoza con una misión clara
Ibai Gómez llega a La Romareda con una responsabilidad mayúscula: devolver al Real Zaragoza al fútbol profesional y construir un equipo reconocible. El técnico combina una biografía atípica —jugador que alcanzó la élite de forma tardía— con años de trabajo como entrenador de formación y experiencias en clubes modestos y selecciones, lo que le da una mezcla de pragmatismo y ambición.
Estreno inmediato: duelo contra el Nàstic de Tarragona
El primer examen llega este domingo frente al Nàstic de Tarragona, un rival incómodo y con tradición. Para Gómez ese partido es mucho más que una fecha en el calendario; es la primera oportunidad para que su método se vea en competición y para que el equipo responda a la presión de ser “el rival a batir”. Un resultado positivo marcaría el tono inicial de su etapa.
Un proyecto de autor: estilo, planificación y refuerzos
Desde su llegada, Gómez ha participado directamente en la planificación de la plantilla: todas las incorporaciones han pasado por su filtro. Su idea es clara y ofensiva: un equipo con buen pie que salga desde atrás y busque protagonismo. El fichaje de Óscar Ureña figura como una pieza diseñada para ese plan; la intención es competir arriba y aspirar a ser candidato al título, no solo a sobrevivir.
Qué implica jugar desde atrás en esta categoría
El fútbol de posesión exige precisión técnica, organización defensiva y mentalidad para asumir riesgos. En la práctica eso se traduce en entrenamientos intensos y en un perfil de futbolistas con personalidad. Si Zaragoza consigue compaginar control y efectividad, el proyecto puede acelerar; si no, la transición puede resultar costosa en puntos y en confianza.
Trayectoria: de Santutxu al fútbol internacional
La trayectoria de Gómez combina raíces y saltos ambiciosos. Nacido en un entorno futbolístico, empezó a formarse como entrenador desde joven y simultaneó esa labor con una carrera de jugador que culminó con un debut en Primera División ante el Real Zaragoza. Dirigió Santutxu, ascendió con el Arenas de Getxo y vivió la experiencia olímpica con la República Dominicana en París. En Andorra dejó una huella de juego atrevido, aunque la estabilidad no llegó en esa etapa.
Perfil: energía, exigencia y control
En la Ciudad Deportiva se le describe como “pura energía”: exige intensidad, controla detalles médicos y abre las sesiones al público con frecuencia, inusual en los últimos tiempos. Su autocrítica palpable —“si en la jornada 8 o 9 no hemos ganado mucho, me voy a Bilbao”— habla de responsabilidad y de la presión que asume públicamente. Esa actitud conecta con una plantilla que necesita liderazgo claro.
Riesgos y oportunidades del proyecto
Oportunidades: un estilo definido atrae identidad, cohesiona la plantilla y puede traducirse en superioridad a medio plazo si la adaptación es rápida. La ambición de ser campeón sitúa al Zaragoza en una posición mental ganadora.
Riesgos: implementar un juego de posesión en una categoría competida requiere tiempo y recambios precisos; los traspiés tempranos pueden convertir la energía en presión. La clave estará en la gestión del vestuario y en la capacidad de Gómez para modular su idea según el adversario.
Qué esperar en las próximas semanas
Las primeras jornadas marcarán la narrativa del proyecto. Una victoria frente al Nàstic validaría su enfoque y daría margen para consolidar la idea; los malos resultados intensificarán el escrutinio y obligarán a ajustes tácticos. El seguimiento de la evolución física del equipo y la integración de los refuerzos serán indicadores determinantes.
Conclusión
Ibai Gómez aterriza en el Real Zaragoza con una mezcla de pasión y plan: quiere un equipo protagonista y asume la presión como parte del contrato. Su energía y su proyecto pueden reactivar la ambición zaragocista, pero el calendario y la capacidad de adaptación serán el veredicto inmediato. El debut contra el Nàstic no es un amistoso: es el primer termómetro de una reconstrucción que aspira a devolver al club donde merece estar.
Mundo Deportivo



